La confusión empezó cuando los gestores de prensa decidieron llamar "producto" a sus publicaciones. Un periódico no es un producto, es un servicio. Y no un servicio cualquiera, sino el que se presta a los ciudadanos para contribuir a su información y su criterio en cuestiones de interés para la sociedad. Si Joseph Pulitzer reconocía en el buen periodismo la "vocación por lo correcto", es evidente que en los estrambotes y el morbo late una infatigable vocación por el error.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/triunfo/morbo/confusion/elpepiopi/20110414elpepiopi_5/Tes
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